Cultura Tradicional

RECUPERANDO NUESTRAS RAICES

Muchos de nosotros hemos desarrollado cierta  intolerancia a la ciudad, a sus ruidos, su contaminación y en definitiva rechazamos todos los iconos a los que se asocia. Sus calles son el mejor caldo de cultivo para la depresión y la frustración y en ella impera la ley del más fuerte. Llega un momento en el que sus ofertas nos parecen mezquinas y nos preguntamos como se lo montaban nuestros abuelos, cómo transcurría el día a día de sus vidas y como se entretenían sin todas esas  “comodidades”, en su mayoría superfluas, que la ciudad nos ofrece.

Algo está muy claro, ellos despilfarraban menos, hacían una explotación más racional de los recursos, a los que trataban de una forma más natural y disfrutaban del medio ambiente en contacto directo con él, para la mayoría de ellos era más accesible.

Somos muchos los que añoramos esa forma de vida que tenían nuestros abuelos, con sus actividades, sus entretenimientos, sus productos… Una forma de vida donde no haya que ir esquivando lo artificial porque, simplemente, lo artificial no existe. Preferimos un cesto de esparto a uno de plástico -incluso si es de diseño-, una canción tradicional a los 40 principales, un vino de campo o el orujo a la Coca-Cola, un algarrobo  a un edificio de diez pisos, un caballo a un deportivo, un cortijo en el campo a un hotel de cinco estrellas en la ciudad., etc. Y porque tenemos esas preferencias no queremos perder la ocasión de poder disfrutar de ellas.

Pero en los tiempos que corren es difícil mantener nuestra tradiciones, que en el Sureste tienen muchos enemigos. Asistimos a la desaparición de los últimos talleres artesanos. El esparto ya solamente es trenzado por manos ancianas y fatigadas que reflejan la muerte de este arte milenario, porque nietos e hijos han perdido el interés . Las norias de la huerta y los molinos del campo de  Cartagena ya no son necesarios, y es que ni los chavales juegan en la calle y han sucumbido ante la pantalla del ordenador.

Y para colmo, cuando sales a esas calles donde apenas ves críos jugando, te encuentra con el agobiante stress de la sociedad moderna: la cara de malestar general de los que usan el asfalto como medio de transporte, las prisas, el llegar tarde al trabajo, los semáforos, los atascos, la cola del médico o de cualquier ventanilla, los cajeros automáticos que no funcionan, y tantas y tantas contradicciones de la modernidad. Y como fondo el antagonismo de dos mundos muy diferentes, aunque cada vez menos: el urbano y el rural. En este último aun sobreviven muchas costumbres de gran arraigo popular que se van quedando en el recuerdo conforme llega la industrialización na la zona.

Y es que, el desarrollo llega y arrasa con todo. En nuestro Sureste la forma más evidente de deterioro la constituye la industrialización agrícola, donde se produce un fenómeno de “simplificación del paisaje”, es decir, todo rastro cultural como aljibes, pozos, viviendas típicas, huertos antiguos… se destruyen para poner, por ejemplo, un campo de lechugas. Todo es sacrificado, como queriendo borrar cualquier posibilidad de involución que pueda amenazar a la máquina arrasadora, su aparato económico, pilar fundamental del mismo y que, independiente del sistema político en que se sustente, rivaliza en los mismos intereses, aplastando la tranquilidad, el sosiego y, por encina de todo, la riqueza cultural de los tiempos pasados en aras de la nueva sociedad desarrollista y de consumo.

Por eso creemos que hay que reencontrase con nuestro folklore, del que podemos recuperar un sinfín de formas, maneras y métodos naturales que nos pueden ser de gran ayuda en la conservación de nuestro medio ambiente y en el establecimiento de una forma de vida más sana y ecológica.

Pero, ¿que es eso del folklore?

Folklore lo definimos como el conjunto de formas de culturas conservadas como creencias y como costumbres y, así mismo, practicadas en función de tradiciones populares asumidas por una población, pueblo, comunidad, nación o estado.

En lo fundamental, es evidente que se trata de una clase de etnografía basada en el estudio de la cultura tradicional, en lo que tiene la expresión popular, o propia de lo que se llama comúnmente gente del pueblo. Así, el folklore ni se busca, ni se inventa deliberadamente, se limita a manifestarse y a transmitirse a través de la sabiduría popular.

Para nosotros queda patente la idea de que folklore es una actividad cuya manifestación se da en sociedades urbanas, mientras que en las comunidades primitivas constituye un aspecto más de la cultura total del sistema social cotidiano. Lo que en nuestra sociedades modernas es una cultura parcial o representa ser un código de costumbres que se conservan y transmiten por medio de la tradición oral y visual y que, por lo mismo, son anónimas y se instituyen como cultura separada del sistema social habitual ,en las sociedades primitivas, lo que es folklore o parcialidad en las nuestras, constituyen un patrón cultural dentro de una integración total; nada es folklore en una sociedad primitiva.

Sobre estos temas queremos trabajar e investigar, promoviéndolos para que sobrevivan a la modernidad y, en la medida de lo posible, hacerlos compatibles con ella, buscando su rentabillidad actual. Y desde estas páginas prestaremos especial atención e intentaremos recuperar todas aquellas prácticas y manifestaciones respetuosas con el medio natural que puedan, y de hecho muchas lo son, ser útiles para tod@as aquell@as que intentamos vivir de una manera más coherente y ecológica, reencontrándonos con el medio que nos sustenta.

Fº Javier Escarabajal (Sureste Vivo)
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Un comentario en “Cultura Tradicional”

  1. Está molve pero para mi gusto suena demasiado quejicoso, !hay que ser mas positivo! la gente quiere posibilidades no que se le cuuenten penurias, quizas dar mas enfasis a un final constructivo y evitar caer en el romanticismo de la vuelta a lo tradicional… que esto es en un “blog” en internete.

    Algo asin como un volver a retomar un camino mucho mas sabio y equilibrado para la dimension del hombre, bien sea este moderno postmoderno o lo que se avecine; buscar un equilibrio, fundamentado en el respeto y la conciencia medioambiental.

    espero que te sirva, lo feisbukeare.

Los comentarios están cerrados.

Naturaleza y Cultura Tradicional en el Sureste Ibérico

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